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lunes, 28 de septiembre de 2015

Lo dijo Einstein.


     'El mundo como yo lo veo', Albert Einstein, Ed. Brontes, S.L. (traducción y prólogo: Francesc Ll. Cardona, doctor en Historia y catedrático).

     Albert Einstein, en este libro, se reconoce agnóstico y dice no creer en su supervivencia individual tras su muerte y, sin embargo, asegura que el impulso que sostiene a los científicos a pesar de los fracasos y su monumental labor cotidiana, horas y más horas de analizar datos tratando de comprender su patrón y significado, es una especie de espiritualidad y amor por el Infinito, a lo que llama Religiosidad Cósmica.

     Estoy totalmente de acuerdo. Como espiritualista y meditador habitual (sin considerarme más que un aprendiz), reconozco que leer sobre Física Cuántica se ha convertido en una parte importante de mi disciplina espiritual.

     Como el propio Einstein escribe en ese libro: "Un contemporáneo ha dicho y no sin razón que en esta época tan extraordinariamente materialista son los investigadores científicos serios los únicos hombres auténticamente religiosos".

     A menudo agnósticos, a menudo ateos, pero realmente contempladores del Infinito.

     Un científico se debe a la objetividad a la hora de valorar e interpretar los resultados de los experimentos y del desarrollo de sus fórmulas.
     Los demás podemos permitirnos el lujo de ser 'espiritualistas cuánticos' e interpretar el Campo M con contenidos metafísicos, pero un científico, una científica, no puede darse ese gusto. Su mente se ha entrenado para ajustarse a la realidad física y a los hechos. Podría decirse que su ateísmo es un servicio a la Humanidad.

    Los auténticos científicos realizan un gran sacrificio. Tesla renunció a tener relaciones sentimentales para dedicar toda su energía y recursos a sus inventos. Otro tuvo un ataque de nervios y terminó llorando frente a un colega durante un encuentro para conciliar sus teorías: ambos son sendos Premios Nobel ("Parece ser que Heisenberg prorrumpió en lágrimas en algún momento de una discusión con Bhor. El joven se jugaba mucho en su carrera" '50 cosasque hay que saber sobre Física Cuántica', Joanne Baker, ed. Ariel, pág. 71)
     Algunos se suicidaron debido a la poca aceptación de sus teorías.
     Un científico compromete su vida en su labor. Representa la búsqueda de la Verdad del Universo y de nuestro verdadero lugar en él.

    Los espiritualistas como yo hemos de tenerles el máximo respeto.

(Semana de la Ciencia 2015 desde el Instituto Astrofísico de Canarias. Vía Láctea)


   

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